María & Juan
Finca El Alamillo
Una boda de otoño con toda la magia que esta estación regala: luz cálida, colores profundos y una naturaleza que ya se prepara para descansar. Finca El Alamillo fue el escenario perfecto.
Concepto floral
Flores orgánicas, silvestres y de temporada. Tonos tierra, burdeos, ocres y cremas que resonaban con el paisaje otoñal de la finca. Nada forzado, nada artificial.
Ceremonia
Arco de gran formato para la ceremonia exterior, con composiciones laterales que marcaban el pasillo. El objetivo era crear un marco natural que pareciera brotar del propio suelo de la finca.
Recepción
Centros bajos de estilo pradera que fomentaban la conversación. Mesas vivas, abundantes y cálidas, con velas que multiplicaban la calidez de las flores al caer la noche.
Cada detalle estaba pensado. Nuestros invitados aún hablan de las flores.